Recien en estos últimos años la ciencia se anima a publicar que el " libre albedrío " no es tan libre, pero aún no termina de consolidar la idea, quizás por un adiestramiento religioso que rige en el mundo: " Dios nos dio libre albedrio ".
Desde 1966 vengo sosteniendo una idea que sí se consolida con las nuevas investigaciones y descubrimientos científicos. No estaba equivocado.
La religión nos ha hecho creer en lo que hoy, y en algunos casos desde hace siglos, ya podemos desmentir categoricamente.
Desmentir esa creencia del libre albedrio, sería destruír a la religión, ya que cualquiera de ellas, basa su existencia y predominio en que el hombre toma un camino por decisión propia, intrinsecamente a él, como persona con capacidad de dicernir, y con voluntad propia para hacerlo.
Pero en realidad esa decisión y voluntad se presentan como un funcionamiento de nuestro cerebro, en donde juega el inconsciente y todos los datos almacenados en él.
Toda nuestra instrucción a lo largo de nuestras vidas, corresponde a la información que recibimos, desde nuestra gestación, desarrollo, en el medio que nos rodea, nuestros padres, en la escuela, en el trabajo, en la vida misma, y todo esto nos moldea según nuestro carácter, o caracteristicas, que ya nos vienen geneticamente.
Así como existe un programa genético, también existe un programa universal.
Mi primera ley, ya para mi indiscutible, es: " La ley del universo programado ". Todo en nuestra realidad está absolutamente programado, no existe el azar en su dinámica, y por lo tanto no existe el libre albedrio.
Algunos afirman que el destino ya está escrito, y que el resultado final de cualquier proyecto ya esta marcado. No importan los caminos que se tomen, inexsorablemente conducirán a un único resultado final.
En cambio mi teoría, que ya es ley, dice que el camino tomado es el único camino ya determinado que llevará obviamente a un único resultado ya programado.
Habrá distintos caminos pero el tomado es el programado, incluso el cambiarlo también ese cambio forma parte del programa.
El hombre cree hacer su destino. El destino no se hace se descubre.
La idea que se me presentó desde 1966, a lo largo de los años ha resultado en una serie de leyes: " Las Leyes de Pardo ". Esta es una obra literaria sobre ciencia y religión desde un punto de vista filosófico.
Si bien existen contradicciones, y muchas, en la religión, también existen contradicciones en la ciencia, sobre todo en la física cuántica.
Que el hombre no sepa el programa del universo no significa que el universo no esté programado. De hecho la "probabilidad y estadística" demuestra que sí hay un programa en el universo.